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 NUNCA LLOVIÓ QUE NO ABOCANARATrayectoria nuberu

Hace treinta años, el 18 de julio de 1978, dos veinteañeros de El Entrego (Asturias), Jesús Pedro Suárez y Manolo Blanco Peñayos, presentaban en el Cine Sindical de su pueblo Asturies, ayeri y güei su primer disco como Nuberu.
Antes de eso, ambos habían coincidido dentro de las filas del colectivo cultural Camaretá, surgido en a mediados de los setenta en la cuenca minera del Nalón como forma de aunar inquietudes sociales y políticas junto a reivindicaciones lingüísticas a favor del asturiano y creatividad cultural en diversos ámbitos. Formando parte de Camaretá, Manolo y Chus Pedro se subieron a escenarios proverbiales de la izquierda cultural asturiana como la carbayera de los Maizales de Gijón y tomaron parte en la plataforma de artistas del Partido Comunista de España, en cuya tradicional fiesta de la Casa del Campo de Madrid actuaron en el año 1977. Es en el transcurso de uno de esos encuentros habituales, en los que la voz de Chus Pedro y la guitarra de Manolo reinterpretaban con nuevos aires temas de la tradición asturiana, cuando el cantautor asturiano Víctor Manuel propone al dúo grabar un disco, ya con nombre propio y diferenciado. Nace así Nuberu, echando mano del nombre del dios astur de la lluvia, y surge de esa forma Asturies, ayeri y güei (1978), un canto a la solidaridad y al mundo del trabajo que pone el fondo musical a la transición política asturiana, incluyendo ya entonces como un instrumento más la gaita de Manolo Quirós y convirtiendo al grupo en un referente inexcusable de la cultura del momento. Tras la presentación del disco en El Entrego y en el Teatro Campoamor de Oviedo, Nuberu ofrece decenas de conciertos en los que temas como  Dame tira, Aida Lafuente o Lliberar l´amor se convierten en auténticos himnos generacionales, al poner voz a una nueva sensibilidad social, cultural e ideológica en un momento en el que se debatía con singular entusiasmo el papel de Asturias en la nueva España democrática.
El segundo trabajo discográfico de Nuberu, Atiendi Asturies (1980), al que se suma un colaborador esencial en la historia posterior del grupo como es Julio Sánchez-Andrade,  plantea una reflexión sobre la historia de Asturias y una reivindicación de su identidad como pueblo, que queda bien plasmada en la canción Dios te llibre de Castiella, coreada hasta hoy en los conciertos que Nuberu. Será sin embargo otro tema del disco, el tradicional So vaqueiru, el que pronto se convierta en un éxito sin precedentes, llegando a encaramarse, con su texto en asturiano, en la lista nacional de los Cuarenta Principales. En el tercer trabajo discográfico, Cancios d´un país (1981), Nuberu se adentra aún más en las raíces tradicionales asturianas para rescatar temas de siempre como Per cuatro palos que di, Pastor que tas nel monte o Tengo de rondar to valle, "releídos" desde nuevos tratamientos sonoros y planteamientos estéticos.
Ya formando parte de la historia de la cultura asturiana y pasados los años de una efervescencia irrepetible que acabó para siempre con tantas trayectorias nacidas a su fervor, Chus Pedro y Manolo deciden a principios de los ochenta tomarse un tiempo de reflexión para valorar otros caminos musicales y explorar nuevas vías profesionales, más alimenticias que las poco productivas de artistas comprometidos con lo y el asturiano. En este tiempo bifurcado, de 1983 a 1991, será Chus Pedro quien mantenga el nombre de Nuberu y quien, arropado por nuevos músicos como Gabino Antuña, siga  ofreciendo conciertos y publique un disco monográfico sobre el mundo de la mina, Mineros (1987).
Para sorpresa de muchos y alivio de fieles seguidores, en abril de 1991 Manolo y Chus Pedro vuelven a los escenarios juntos como Nuberu presentando en el Teatro Campoamor de Oviedo las canciones de un nuevo trabajo conjunto, Como tú yes (1991). Es la esperada y exitosa vuelta de un grupo ya histórico en un reencuentro emotivo. El disco resultante -el primero que se graba en directo en Asturias- recoge algunas de las canciones más conocidas de Nuberu, a las que se añaden nuevos temas llamados a ser nuevos clásicos de su repertorio, como el Como tú yes que da título al disco.  Dos años más tarde, Nuberu presenta Agua de la fonte clara (1993), una nueva reinvención de la tradición en la que se juntan tonada y gaita, protesta y asturianismo, percusión tradicional y teclados eléctricos. Dos temas de Víctor Manuel, Agua de la fonte clara y Ser asturianu, tienen cabida aquí al lado de otros como Delina o El veleta.  Poco después, Nuberu sorprende con El árbol de Navidá (1994), disco que reúne villancicos tradicionales asturianos como Nun hai tal andar con otros de nuevo cuño, como Navidá del 0,7.
Cerrado en 1994 el capítulo de creación discográfica, la popularidad de Nuberu sigue, sin embargo, en inusitado crecimiento con el cambio de siglo. Reconocimientos como el que le ofrece la Academia de la Llingua Asturiana, exitosas reediciones en cd de sus primeros trabajos, el constante reclamo para conciertos dentro y fuera de Asturias y la participación en trabajos colectivos como el Tributo a Stukas o el Concierto de Asturias, alargan la trayectoria de Nuberu hasta el siglo XXI, recogida por el escritor Benigno Delmiro Coto en el libro Nuberu en el tiempo (2001). El éxito del disco en solitario de Chus Pedro, De ñublu y orpín (2003) servirá también para dar a conocer a un público más amplio la historia previa de Nuberu. Las nuevas generaciones de jóvenes asturianos, muchos de ellos hijos y nietos de los primeros seguidores de los ochenta y no pocos de ellos radicados fuera de Asturias, no han hecho sino incrementar la popularidad y el significado de Nuberu como hilo de conexión con unas señas de identidad que cobran mayor valor en un momento histórico como el que vivimos.
Y, justo ahora, en 2008, dice Nuberu que se va. Ya se sabía: nunca llovió que no abocanara.  Pero como le ocurre al dios de la lluvia y largas barbas que tomaron por nombre hace treinta años, ya es demasiado tarde para el olvido: está entre los mitos de un país llamado Asturies.
Gracias.